Agosto 2017

Se llevó a cabo en Xiamen (China) la 9º Cumbre de los BRICS, ese grupo de países que nació a partir de un ingenioso acrónimo en la cabeza de un economista (aquí más información). El encuentro terminó como no podía ser de otra manera, con una declaración de buenas intenciones: se apoya el libre comercio, las soluciones pacíficas, se incentiva la cooperación tecnológica y cultural, se rechaza el terrorismo, etc. Esto no sorprende y aporta muy poco al análisis, pero repasar el contexto en el cuál se llevó a cabo el evento puede ser revelador.

Veamos algunos detalles:

Primero, India y China estuvieron cerca de un enfrentamiento militar, y unos días antes de la Cumbre el conflicto fue desactivado. Todo comenzó por una disputa territorial entre el Reino de Bután y China. La parte china estaba construyendo una ruta y al adentrarse en la zona en disputa, fueron detenidos por el ejército indio. China reclamaba que no era asunto de la India, y la India a su vez decía proteger los intereses del pequeño e indefenso Reino de Bután. También por supuesto, había una consideración mayor por parte de la India: defender el corredor de Siliguri… cosas de estrategia militar y seguridad nacional. A pesar de que el conflicto se “enfrió”, todavía sigue latente, como otros tantos en la relación entre estas dos grandes potencias asiáticas (aquí más información).

Segundo, la fortaleza económica de algunos de los miembros BRICS deja mucho que desear. De acuerdo al Fondo Monetario Internacional en el 2017 Brasil y Rusia crecerán solamente 0,3% y 1,4% respectivamente. Si bien es una noticia positiva porque sus economías volverían a crecer, no son los números robustos que tenían en años anteriores, y esto le quita atractivo al grupo.

Tercero, la legitimidad política de algunos participantes es cuestionada. Temer en Brasil tiene un gobierno frágil, que carga con denuncias de corrupción, bajos índices de popularidad y conflictividad social en medio de importantes reformas que debe realizar para reactivar la economía. Jacob Zuma en Sudáfrica enfrenta algo similar.

Cuarto, casi al mismo momento que se llevaba a cabo la inauguración del evento, Corea del Norte realizaba un ensayo nuclear, supuestamente de una bomba de hidrógeno. Más allá de la ya tradicional provocación a EEUU, resulta llamativo el momento elegido para la prueba… ¿Le están dejando un mensaje a Beijing? En la reunión de los BRICS se condenó el ensayo.

Quinto, al igual que en la reunión anterior, se invitaron a otros países para participar del evento. En esta oportunidad los invitados fueron México, Egipto, Kenia, Tayikistán y Tailandia. Esta dinámica de invitar a otros países se la llamó “BRICS Plus”, podría ser un indicio de que el grupo quiere expandirse y representar a todos los países en vías de desarrollo, aunque todavía no hay nada formal.

La presencia de México es interesante, y generó mucha especulación. Peña Nieto se encuentra renegociando el NAFTA con EE.UU., y por las declaraciones de Trump, la cosa parece que viene dura. Mucho se habló de que China podría surgir como una alternativa para México en caso de que EE.UU. decida dar por terminado el acuerdo comercial. No tengo claro hasta qué punto esto puede ser así. Veamos algunos números: hoy el 75% de las exportaciones de México van a EE.UU. y solo el 2% a China; en el primer semestre tuvo un superávit comercial con su vecino de ¡¡US$ 43.000 millones!! mientras que con China tuvo un déficit comercial; también hay que considerar que sin el NAFTA México no tendría el mismo atractivo…

Sexto y último, China llega a esta reunión luego de haber organizado el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, y como ya dije en otra oportunidad (aquí) tal vez en el futuro se identifique ese evento como el lanzamiento formal de la candidatura china al liderazgo global. La diferencia económica, política y militar entre China y los otros países BRICS se agranda cada día más.

Conclusión: los BRICS persiguen fines, por lo menos en lo discursivo, que nadie podría estar en contra (paz, estabilidad, integración, justicia, etc.), y por el tamaño e influencia de sus integrantes tienen condiciones para dictar las reglas de juego. Sin embargo, por lo menos dos cosas podrían amenazar su capacidad real de acción. Por un lado, la disputa de poder y liderazgo entre China y la India; por otro, la solidez política y económica de Brasil, Rusia y Sudáfrica. También hay que considerar que existe una realidad política y económica difícil de cambiar más allá de cualquier declaración de intenciones, tal como lo demuestra la relación entre México y Estados Unidos.

A diferencia de sus compañeros de grupo, China continúa creciendo fuertemente y acrecentando su influencia global. Por el momento, en lugar de “Brics Plus” el grupo parece ser un “China Plus”, una de las tantas plataformas que tiene China para construir poder y proyectar liderazgo. Quedan incógnitas, ¿qué rol jugará Rusia? ¿qué pasará con Corea del Norte?

Todavía no hay una respuesta clara a estas y otras preguntas, pero la película recién comienza…

Esto es todo por el momento, ¡hasta la próxima!

Guillermo Santa Cruz (05/09/2017)