China, Cuba y Fidel

Las relaciones diplomáticas entre China y Cuba comenzaron formalmente en septiembre de 1960. Cuba fue el primer país latinoamericano en reconocer a la República Popular, y al mismo tiempo era el único país comunista del hemisferio occidental… la relación tenía una carga simbólica muy importante.

En términos económicos, la relación se basaba principalmente en intercambiar azúcar por arroz. China también colaboraba con asistencia técnica para desarrollar la agricultura, le facilitaba financiamiento, promovía el intercambio cultural, etc.

Pero a mitad de siglo, Beijing y Moscú comenzaron a tener claras diferencias ideológicas sobre cómo interpretar el socialismo, y esto afectó las relaciones sino-cubanas. A grandes rasgos, el conflicto comenzó cuando se hizo público el “discurso secreto” en donde Nikita Jrushchov criticaba el legado de Stalin. Mao, que tenía a Stalin como modelo, se vio amenazado por el revisionismo soviético; el líder chino optó por acentuar el culto a la personalidad y tomar las medidas más extremas que se conocen de su gestión (el gran salto adelante y la revolución cultural). Por otro lado, Jrushchov comenzó a tener una actitud más conciliadora hacia “occidente”, actitud que lo llevó a bajar el nivel de enfrentamiento con EE.UU. La mayor colaboración entre Rusia y EE.UU. dejaba a la China de Mao en una posición de debilidad.

En Cuba, la economía estaba deteriorada luego de que el Estado haya intervenido las principales industrias y los bancos. Esto llevó a que se pusiera en tela de juicio el modelo de desarrollo económico. En la isla estaban los que apoyaban el revisionismo soviético y los que apoyaban el modelo chino. Entre estos últimos estaba Ernesto “Che” Guevara, que era un abierto simpatizante del modelo de Mao. Al principio, Fidel Castro intentó mantenerse neutral, pero la necesidad hizo que tenga que elegir un bando… En 1963 Fidel Castro visitó la Unión Soviética, y lo hizo otra vez en 1964. Estaba claro que había elegido a los soviéticos.

La relación entre China y Cuba llega a su peor momento debido a un conflicto por el abastecimiento de arroz. Los chinos argumentaban que no podían vender más de determinada cantidad por problemas internos, pero los cubanos lo veían como una represalia por su apoyo a la Unión Soviética. En marzo de 1966, en un largo discurso Fidel Castro dice que la actitud china era una agresión “cobarde e inclasificable.” También atacó directamente a Mao diciendo: “…por mucho que hoy en ese país se endiose al señor Mao Tse Tung, algún día habrá hombres capaces de ver objetivamente y saber distinguir los errores de los aciertos.”

Aunque siguieron intercambiando arroz por azúcar y llevando a cabo algún tipo de cooperación, desde los 60 hasta 1990 la relación entre los dos países fue distante. No faltaron críticas entre ellos, Fidel Castro fue crítico de los cambios estructurales y giros ideológicos que se sucedían en China, mientras que Cuba era criticada por su ruso-dependencia. Pero con la caída de la Unión Soviética, Cuba replanteó su posicionamiento y se acercó a China. Fidel Castro hizo su primera visita al país en 1995.

En noviembre de 2016 falleció el líder cubano. Analistas chinos esperan que sin Fidel Castro sea más fácil para el pueblo cubano implementar las reformas necesarias para alcanzar el tan anhelado desarrollo.

“…algún día habrá hombres capaces de ver objetivamente y saber distinguir los errores de los aciertos.” Las vueltas de la historia…

 

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Fidel en su viaje a China (1995)