China: más que crear oportunidades, aprovecharlas

En 1979, el líder chino DENG Xiaoping sorprendió al mundo con sus previsiones: “Nos daremos 20 años para cuadruplicar el PIB (…) Tomaremos esa cifra e intentaremos cuadruplicarla nuevamente, para alcanzar un PIB per capita de US$ 4.000 en otros 50 años”. Esa meta era ambiciosa, pero la alcanzaron 40 años antes de lo previsto.

El actual presidente, XI Jinping, lanzó una nueva consigna: “los dos centenarios”. El primero, para los 100 años de la fundación del Partido Comunista Chino (en 2021), la meta es duplicar el PIB per capita del 2010. El segundo, para los 100 años de la fundación de la República Popular (en 2049), alcanzar el nivel de vida de los países moderadamente desarrollados. Todo esto está  enmarcado en un gran objetivo: el sueño chino de revivir el esplendor de su civilización.

Cambios estructurales marcarán el camino de los próximos años. El más notorio es la nueva normalidad, con tasas de crecimiento que pasaron de 10% a 6-7%. Una tasa más baja no necesariamente significa menos: cuando China crecía al 10% tenía una economía de US$ 1,5 billones; hoy que crece al 6% tiene una economía de US$ 10 billones.

La clave es que China busca un crecimiento orgánico para construir una sociedad armoniosa, en donde se equilibren cinco aspectos: lo rural y lo urbano, el desarrollo en las ciudades costeras y el oeste del país, el crecimiento económico y desarrollo social, la actividad humana y la naturaleza, los asuntos domésticos y los internacionales.

Para la Argentina las implicancias de estos cambios son enormes. Para mencionar solo la punta del iceberg: se busca que el consumo privado tenga un rol fundamental en el crecimiento de la economía; para eso se promueve el desarrollo del sector terciario y del oeste del país, tasas de ahorro más bajas, etc. Una China de clase media y con un mercado interno desarrollado ya no será lo mismo que un país que exporta el trabajo de su mano de obra barata.

Grandes también son los desafíos. El proyecto “Un cinturón, una ruta” será su caballito de batalla en política exterior. Buscan unir Asia, Europa y África con decenas de proyectos de infraestructura: puertos, caminos, aeropuertos, gasoductos, etc. La infraestructura es solo el comienzo, lo más importante es el intercambio a todo nivel que se generará luego. Nuestra región brilla por su ausencia en el proyecto más ambicioso del momento, y eso es algo para tomar nota.

Una China estable y que crece es un escenario deseable, pero no es el único. ¿Qué puede amenazar su crecimiento? Las nuevas demandas de una población que vive cada vez mejor. Recuerdo cuando visité una reserva de pandas; llovía y pregunté si con la lluvia igualmente íbamos a poder ver los animales. Mi amiga china, casi alzando un puño, me contestó: “Si pagamos la entrada, nos tienen que asegurar verlos.” La imagen de un pueblo subyugado no tiene nada que ver con las nuevas generaciones…

Sin embargo, no debemos subestimar ni la determinación ni el pragmatismo del pueblo chino. DENG Xiaoping inmortalizó la frase “hay que cruzar el rio sintiendo las piedras bajo los pies.” China ya está en medio de las dos orillas y volver atrás no es una opción.

¿Qué puede hacer la Argentina frente a este escenario? Voy a tomar prestada la sabiduría de un amigo, quien una vez me dijo: “Por el momento no te preocupes en crear oportunidades, con no desperdiciar las que se presentan será suficiente”. Todo indica que China continuará presentándonos inmensas oportunidades, aprovecharlas solo dependerá de nosotros.

[Publicado en diario La Nación, suplemento Comercio Exterior,  22-12-2016 – http://www.lanacion.com.ar/1969239-china-mas-que-crear-oportunidades-aprovecharlas ]