Diciembre 2016

En diciembre de 2016 podríamos encontrar las semillas de lo que va a pasar entre los Estados Unidos y China en los próximos años, la relación más importante del momento. Observadores de todo el mundo buscamos pistas que nos orienten sobre qué pasará luego de que asuma Donald Trump.

Trump sostuvo con mucha vehemencia en los debates presidenciales que negociará muy fuerte con China. La elección de Peter Navarro como jefe del Consejo Nacional de Comercio es una prueba de que habla en serio. Este economista,  famoso por sus críticas a China, realizó un documental en cuya apertura muestra un cuchillo “made in china” clavado en un mapa de los Estados Unidos, mientras éste se desangra… Creo que no hace falta explicar mucho más, ¿no? Para aquellos interesados en el film, se llama “Death by China” y se puede ver online.

Pero por otro lado, el nuevo embajador norteamericano en Beijing será el republicano Terry Branstad, gobernador del Estado de Iowa por más de 25 años. Branstad tiene una curiosa relación con el actual presidente XI Jinping, a quien recibió en su Estado en 1985 cuando éste era un joven funcionario de visita por los Estados Unidos. Luego de ese encuentro se vieron en repetidas ocasiones y se dice, cultivaron una amistad que perdura hasta nuestros días. Trump está al tanto de que los vínculos personales a veces definen las circunstancias y quiere capitalizar esa relación en momentos de tensión.

Un fuerte crítico de China por un lado, y un amigo de XI Jinping por otro. O dicho de otro modo, un estratega despiadado en la Casa Blanca y un comunicador amigable en Beijing.

Para que quede claro que no son solo palabras, Trump aceptó un llamado de la líder taiwanesa Tsai Ing-wen. La comunicación causó alarma en Beijing y rápidamente hicieron público su malestar. Unos días más tarde, Trump redobló la apuesta y dijo en una entrevista que no ve ningún beneficio en apoyar la política de una sola China si éste país no da algo a cambio. Quién sabe cuántos baijiu se va a tener que tomar Branstad por la frase de su jefe…

Pero más allá de los jueguitos que se hacen para la tribuna, hay que ver el tema de fondo. Los Estados Unidos son el principal proveedor de armamento de Taiwán. Esto no es algo que comienza con Trump, es una política de Estado. Tal vez la diferencia está en los matices, y en cómo se utilizan las herramientas a disposición para negociar. Trump da señales de que es mucho más osado que sus antecesores en la mesa de negociación y de que está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias. Es su estrategia, veremos hasta dónde llega.

Más cerca en nuestra región, Beijing publicó una nueva versión de su Libro Blanco para Latinoamérica. En el texto se urge a promover la sinceridad y confianza en el plano político, estrechar la cooperación ganar-ganar en lo económico, el aprendizaje mutuo en lo cultural, reforzar la coordinación en asuntos internacionales y profundizar la cooperación con la región en conjunto y con cada país de forma bilateral (ver aquí el documento completo en inglés).

Para aquellos que siguen los documentos oficiales chinos, se habrán dado cuenta que es muy común hablar de sinceridad, cooperación, aprendizaje, y todo tipo de términos que hacen que el texto sea demasiado general y abstracto. Pero no hay que perder de vista que este tipo de documentos son grandes lineamientos, que marcan desde las altas esferas del poder que tal o cual región merece atención. Luego, otros ministerios o empresas estatales traducirán esos lineamientos a un plano operativo.

Más allá de lo abstracto del documento, China tiene intereses específicos en los que necesita el apoyo político y económico de la región. El más actual es la discusión sobre qué método se utiliza en las investigaciones antidumping de los bienes chinos. Esta discusión se da en el ámbito de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y este año fue clave porque el 11 de diciembre expiró un apartado del Protocolo de Adhesión de China a la OMC y hay distintas interpretaciones sobre qué pasa ahora que ese apartado ya no tiene vigencia.

A grandes rasgos, China por un lado dice que una vez expirado ese apartado, automáticamente los países tienen que utilizar los precios internos de China para evaluar si sus exportaciones son sujeto de dumping; mientras que otros países sostienen que en ninguna parte del tratado se habla de que el cambio de metodología es automático.

En nuestro país los grupos industriales siguieron muy atentamente la discusión y la posición del Gobierno. China es nuestro principal socio financiero y el segundo destino de nuestras exportaciones, eso hace que cualquier decisión que tome el Gobierno, si no se maneja correctamente, puede tener consecuencias indeseables. El Ministro Cabrera, en un encuentro con industriales informó la postura oficial: los organismos técnicos encargados de las investigaciones antidumping realizarán un análisis caso por caso.

No es un tema menor para la Argentina, porque nuestro país es uno de los que tiene la mayor cantidad de investigaciones antidumping contra China. Las más recientes fueron el pasado 7 de diciembre, posiblemente ante la incertidumbre sobre qué pasaría luego del 11 de diciembre.  Nuestro país de ninguna manera debe renunciar a las herramientas disponibles para proteger nuestros propios intereses, pero al mismo tiempo no debe descuidar el big picture. Estas últimas investigaciones comenzaron cuando el Ministro Frigerio estaba justamente en China pidiendo financiamiento…

Hablando de financiamiento, una de cal y una de arena. Llegaron al país locomotoras y vagones para renovar el ramal San Martín y el Belgrano Cargas. La compra del material rodante y la rehabilitación de las vías están siendo financiadas con un crédito de US$ 2.470 millones por China.  Por otro lado, la Corte Suprema de Argentina ordenó suspender la construcción de las represas “Kirchner” y “Cepernic” hasta que se conozca el impacto medioambiental que puedan generar. Es bueno saber que en nuestro país funciona la división de poderes y el control ciudadano. Lo lamentable es que si se hubieran realizado las consultas públicas como demanda la ley, y se hubiera brindado suficiente información técnica nunca se hubiera llegado a esta situación. Ojalá en el futuro se continúen haciendo estas obras tan necesarias para nuestro país, y ojalá que los funcionarios a cargo entiendan que no se pueden tomar atajos en temas tan delicados.

En algo coinciden la gestión kirchnerista y la de Mauricio Macri: la búsqueda del financiamiento chino para obras de infraestructura. No sorprende que ambas gestiones recurran a China a la hora de pensar en estas obras. Por un lado, nuestro país tiene un grave déficit en infraestructura y no tiene el capital necesario para revertirlo. Por otro lado, China tiene la voluntad de convertirse en un referente mundial en lo relacionado a la infraestructura energética y logística, y brinda financiamiento a largo plazo. Dada la urgencia que tiene nuestro país y la falta de recursos, sería descabellado no aprovechar esta oportunidad.

La gestión anterior y la actual también coinciden en otra cosa: cuando se refieren a las obras chinas, en general se usa indistintamente las palabras inversión y financiamiento, cuando en realidad son dos cosas distintas. El financiamiento viene con la promesa de devolución del capital, mientras que en una inversión el agente económico toma el riesgo de que el negocio vaya bien o mal. En la mayoría de los casos en nuestro país cuando se habla de inversión china, en realidad la inversión la realiza el nuestro Estado nacional o provincial, que le compra el servicio a un proveedor chino.

Aparecer en el mapa de los empresarios chinos que hoy están saliendo a instalarse en el exterior va a requerir una evaluación de qué queremos y qué podemos lograr como país (ver aquí un poco más de tema). En esta nueva etapa, el trabajo mancomunado de todos los sectores de nuestra sociedad será más importante que nunca. El costo de no hacerlo será continuar siendo un país con mucho potencial, pero con muy pocos éxitos reales para presumir (ver aquí la nota completa).

Hay indicios de que el orden mundial está cambiando, los países que hasta ayer proponían la apertura e integración mundial, hoy proponen levantar muros. Los países retrasados que no tenían ni voz ni voto hoy son anfitriones en las mesas de negociación. Se agravan los problemas que trascienden las fronteras y por ende que necesitan de un esfuerzo coordinado transnacional para solucionarlos. En el medio de todo eso, estamos nosotros.

El año 2017 será un año desafiante, pero sin lugar dudas continuarán surgiendo oportunidades para avanzar de a poco hacia ese país que todos queremos: un país donde todos tengan oportunidades para cumplir sus sueños.

¡Mis mejores deseos para el 2017!

Guillermo Santa Cruz (31/12/2016)