Diciembre 2017

Como se suele decir: no podemos saber hacia dónde vamos, si no sabemos de dónde venimos.

Los invito a repasar los principales hechos del año que terminó, para imaginarnos lo que nos deparará este año que comienza. Ajústense los cinturones, y prepárense para este viaje alrededor del mundo.

Estados Unidos

En el 2017 conocimos finalmente a Trump en el ejercicio de la presidencia. Esto es un hecho en sí mismo, recordemos que habíamos comenzado el año con mucha incertidumbre imaginando cómo sería este hombre, con su particular estilo, a la cabeza del país más poderoso del planeta. Deseábamos que sea como un político tradicional… que no cumpla con sus promesas de campaña.

Ni bien empezó su presidencia sacó a los Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), tal como lo había prometido. Trump defiende su posición argumentando que no ve beneficios para su país en los grandes acuerdos multilaterales, y en su lugar prefiere negociar fuertemente de manera bilateral.

Esto no significó la retirada de los EE.UU. del Pacífico. En noviembre, Trump realizó una gira por Japón, Corea del Sur, China, Vietnam y  Filipinas. Reafirmó el compromiso de su país por defender la libre navegación de los mares, y alentó la inversión en infraestructura de alta calidad. Si bien no lo mencionó directamente, los dardos estaban dirigidos a China.

La relación con China merece una mención aparte.  Los vínculos comenzaron con el pie izquierdo por las declaraciones de Trump relacionadas a Taiwán. ”Todo es negociable” dijo el norteamericano al mismo tiempo que había recibido una comunicación de la dirigente taiwanesa Tsai Ing-wen. La política de una sola China es un límite innegociable para Beijing; finalmente Trump aclaró su posición al respecto, y se redujo la tensión.

XI Jinping visitó los Estados Unidos en abril, y Trump devolvió la visita en noviembre. Acordaron una agenda de trabajo de 100 días para corregir algunos aspectos de la relación comercial, principalmente el enorme déficit en las cuentas de los Estados Unidos. Hubo muchos anuncios, pero pocos acuerdos vinculantes de alto impacto. La gran noticia no es qué se hizo, sino más bien qué no se hizo: no se desató la temida guerra comercial. Sigo sosteniendo como dije hace unos meses, que ya comenzó la cuenta regresiva, si las declaraciones de buenas intenciones no son acompañadas de acciones podemos esperar que así como la tensión en el mundo bajó rápidamente, vuelva a subir de forma exponencial (aquí la columna completa).

Un tema candente de los Estados Unidos en el Pacífico es uno no tan pacífico: Corea del Norte. Kim Jong-un continua con el programa de misiles y Estados Unidos anunció que se terminó la era de la “paciencia estratégica”. Esto tiene grandes implicancias para China también, ya que Trump sostiene que no hace lo suficiente para contener las ambiciones de Corea de Norte. En el 2017 vimos cómo China, siempre un aliado y defensor del régimen norcoreano, apoyó las sanciones económicas impuestas por las Naciones Unidas. Creo que se sobreestima la capacidad de China para imponerle una agenda a Pyongyang, pero lo que es seguro es que el conflicto no se resolverá sin su intervención, por eso es difícil esperar movimientos unilaterales por parte de los americanos.

Trump también puso sobre la mesa la renegociación del NAFTA, tensando sus relaciones con México, ya bastante deterioradas por el proyecto de construir un muro en la frontera. Básicamente lo que busca Estados Unidos es tener mayores herramientas para eliminar el déficit comercial, como ser aplicar aranceles,  controlar el valor de las divisas y los costos laborales para evitar lo que Trump y su equipo perciben como competencia desleal en México.

En el plano doméstico, Trump terminó el año aprobando una ambiciosa reforma fiscal. Básicamente, contempla rebajas en los impuestos corporativos e individuales que alentarían la inversión y el consumo; y se cambió de sistema tributario global a sistema local, con lo cual las multinacionales estadounidenses estarán exentas al repatriar sus ganancias del exterior.  Los que apoyan la reforma sostienen que impulsará la inversión, y se reducirá el déficit fiscal gracias a la mayor recaudación impulsada por una mayor actividad. Los que la critican, creen que el déficit seguirá aumentando y los beneficios solo serán para unos pocos. Con esta reforma Estados Unidos estaría ganando competitividad, y pone presión sobre otras economías que también quieren atraer dólares.

China

El 2017 China mostró una mayor presencia en asuntos regionales y globales.

En mayo se organizó en Beijing el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional. Tal vez en el futuro se identifique este evento como el lanzamiento formal de la candidatura china al liderazgo global.

¿Cómo fue recibido por el mundo? En términos generales se pudo identificar un patrón; las potencias tradicionales enviaron funcionarios de segunda línea, y los países menos desarrollados enviaron jefes de Estado… con algunas excepciones por supuesto.

La expansión china en el mundo no es nueva, ya lleva por lo menos dos décadas. Sabemos que China se convirtió en el mayor socio comercial de la mayoría de los países, que sus empresas participan de grandes obras de infraestructura en todo el mundo, y ya no nos sorprende cuando compran alguna empresa insignia. Pero por la velocidad y la magnitud del proceso, sumado al desconocimiento general que existe sobre este país, la presencia china genera rechazo.

Frente a esta situación su dirigencia desarrolló un discurso articulado, enfatizando que el ascenso chino no sólo es pacífico, sino que también beneficiará a todo el mundo. Este es el espíritu de “una franja, una ruta” y XI Jinping lo dejó claro en su discurso inaugural en el Foro. (aquí la columna completa)

También se llevó a cabo en Xiamen la 9º Cumbre de los BRICS. Como dije en su momento, los BRICS persiguen fines, por lo menos en lo discursivo, que nadie podría estar en contra (paz, estabilidad, integración, justicia, etc.), y por el tamaño e influencia de sus integrantes tienen condiciones para dictar las reglas de juego. Sin embargo, dos cosas podrían amenazar su capacidad real de acción. Por un lado, la disputa de poder y liderazgo entre China y la India; por otro, la situación política y económica de Brasil, Rusia y Sudáfrica. También hay que considerar que existe una realidad política y económica difícil de cambiar más allá de cualquier declaración de intenciones.

A diferencia de sus compañeros de grupo, China continúa creciendo fuertemente y acrecentando su influencia global. Por el momento, el grupo solo parece ser una de las tantas plataformas que tiene China para construir poder y proyectar liderazgo. (aquí la columna completa)

En el ámbito doméstico, en octubre se llevó a cabo el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista chino. El evento quinquenal tiene trascendencia global porque es la instancia en donde se confirman las autoridades y el rumbo político del gigante asiático.

Como era de esperar, XI Jinping fue confirmado en su rol de máximo líder. El Congreso planteó la continuidad y profundización de las políticas de los últimos años. En un discurso de más de tres horas, XI Jinping plasmó sus ideas sobre el modelo de desarrollo chino  y los desafíos que enfrenta el país. El gran marco conceptual continúa siendo el Sueño Chino de revitalizar su civilización, para llegar a ser en el año 2050 un líder global.

En palabras de XI, el futuro es brillante pero existen grandes desafíos. Por ejemplo, la contradicción entre las aspiraciones crecientes de la ciudadanía y una forma de crecimiento inadecuada. El modelo chino continuará haciendo su transformación desde una economía de altas tasas de crecimiento hacia una nueva normalidad en donde se crezca de forma más equilibrada en todo sentido. En otras palabras, más enfocada en el cómo y no tanto en cuánto.

En resumen: tenemos un pueblo cada vez más orgulloso de sus logros, y al mismo tiempo, con necesidades cada día mayores. La dirigencia política con pragmatismo hará todo lo posible para satisfacer esas necesidades, pero el monopolio del Partido Comunista no se discutirá, con todo lo que eso traerá aparejado. (aquí la columna completa)

En lo que refiere a la relación de China con Latinoamérica, entre los hechos más relevantes del año pasado se puede mencionar el establecimiento de vínculos diplomáticos entre China y Panamá. Existen 11 países en la región que no tienen vínculo con Beijing, entre los más grandes Paraguay y República Dominicana, el giro de Panamá no les es indiferente.

Europa

En el 2017 Europa coqueteó con propuestas nacionalistas, envalentonadas en parte por el triunfo de Trump del otro lado del Atlántico. Si bien estas propuestas ganaron terreno, finalmente la balanza se inclinó hacia ideas más moderadas.

En Francia asumió Macron, venciendo al Frente Nacional de Marine Le Pen. Aprovechando su capital político lanzó una reforma laboral cuestionada por algunos sectores, que le brinda más flexibilidad a las empresas para tomar y despedir empleados. Francia cuenta con una tasa de desocupación del 9,6%, luchar contra el desempleo había sido una de sus principales promesas de campaña.

En Alemania volvió a ganar Merkel, pero el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania se erigió como tercera fuerza en el Parlamento. La lectura es que una porción del electorado está en contra de las políticas migratorias de los últimos años.  Merkel terminó el año sin poder formar gobierno, y eso genera incertidumbre de cara al 2018.

En marzo comenzó formalmente el proceso de retirada del Reino Unido de la Unión Europea, proceso que terminaría en el 2019 si no se solicitan prórrogas. Recordemos que el Brexit, tal como se conoce a este proceso, surgió porque parte de la población inglesa percibía que la Unión Europea se había convertido en una maquinaria burocrática muy costosa, y por otro lado porque deseaban tener un mayor control sobre sus fronteras. En la medida que avance el 2018 nos iremos enterando de los detalles de la negociación concreta, qué gana y qué resigna cada bando.

Por último, un tema a seguir con atención durante el 2018 es la situación de Cataluña. Luego de su fallida declaración de independencia en octubre, el Estado Español disolvió el Parlamento catalán, el ex presidente Puigdemont se exilió en Bruselas y el ex vicepresidente Junqueras fue apresado. Se llevaron a cabo nuevas elecciones y los partidos que lideraron la propuesta secesionista lograron juntos la mayoría absoluta del nuevo Parlamento, con lo cual tanto Puigdemont como Junqueras podrían volver a asumir…

Latinoamérica

En Venezuela se continuó deteriorando el ambiente social, económico y político. La Asamblea Nacional, de mayoría opositora, intentó destituir a Maduro, pero fue frenado por el Tribunal Supremo de Justicia, que a su vez asumió las competencias de la Asamblea Nacional temporalmente.

La Asamblea declaró ilegítimo el nombramiento de jueces realizado en 2015 y en su lugar nombró a nuevos funcionarios. Estos no pudieron asumir y se exiliaron en el exterior. Juraron en la sede de la Organización de Estados Americanos y conformaron una Corte Suprema de Justicia en el exilio.

Se conformó una Asamblea Nacional Constituyente, que tomó algunas de las funciones de la Asamblea Nacional. Frente a estos acontecimientos, más de 10 países de Latinoamérica declararon que el orden constitucional en Venezuela estaba roto.  En octubre se celebraron nuevas elecciones regionales, y el partido oficialista se impuso en 17 de los 23 Estados.

En Brasil el presidente continúa con índices de popularidad por el piso, pero se están llevando adelante reformas estructurales, entre ellas la reforma laboral y un ambicioso plan de privatizaciones, que permitirían reactivar el país. De hecho los indicadores económicos ya comenzaron a revertirse y se espera un crecimiento de más de 2% en 2018.

Mientras tanto, el Ministerio Público extendió las investigaciones del Lava Jato por un año más. Estas denuncias tienen en vilo al poder político y son una fuente de incertidumbre: la persona que lidera las encuestas para las elecciones del 2018 es Lula da Silva, condenado a 9 años de prisión.

En la Argentina los resultados económicos fueron positivos: se recuperó el nivel de actividad perdido el 2016 y la inflación se redujo a la mitad. Desde luego, son positivos si lo comparamos con el 2016, que fue un año para el olvido…

Altos funcionarios y aliados del gobierno anterior fueron detenidos con prisión preventiva acusados de corrupción y lavado de dinero. Algunos sectores cuestionan el uso de la prisión preventiva, el Ejecutivo por su lado dice no interferir en las decisiones del Poder Judicial.

Fue un año de mucha agitación social, desde los enfrentamientos con las comunidades mapuches que reclaman tierras, el caso de Santiago Maldonado, la desaparición del submarino ARA San Juan, las protestas contra el cambio de la fórmula de movilidad para jubilados y pensionados…  Pero en octubre la coalición gobernante salió fortalecida en las elecciones legislativas, lo cual le dio un mayor poder para continuar con su plan de gobierno.

En Chile, Piñera volvió a ganar la presidencia y con él vuelven las políticas orientadas a la centro-derecha. Lo más sorprendente fue que durante la campaña los contrincantes se tiraron con artillería pesada, pero una vez conocido el resultado, Bachelet  llamó al presidente electo para felicitarlo y convocarlo a un desayuno de trabajo para coordinar el traspaso. En la conversación que fue transmitida en vivo, los adversarios políticos intercambiaron elogios y coincidieron en que ambos quieren lo mejor para su país.

Hablando de relaciones entre ex presidentes, Kuczynski en Perú se libró por poco del impeachment, se sospecha que a cambio de otorgar el indulto al ex presidente Fujimori. Kuczynski comienza el año muy debilitado, ya que parte de su electorado vio este gesto hacia Fujimori como una seria traición. Por otro lado, el fujimorismo se divide entre los partidarios de Keiko y de Kenji, los hijos del ex-presidente. La hija, Keiko, perdió las últimas elecciones presidenciales por muy poco margen en la segunda vuelta. Kenji, dicen que el favorito del padre, habría sido el que negoció el indulto. La trama es ideal para una novela de Netflix.

Un país que posiblemente no tenga nuevos ex presidentes por mucho tiempo es Bolivia, ya que a Evo Morales le habilitaron la reelección indefinida. La Constitución del país autoriza solo dos mandatos; en el 2014 pudo presentarse por tercera vez gracias a un fallo que entendía que Bolivia había sido re-fundada en 2009… y ahora los abogados citan el derecho de Morales a ser elegido y al pueblo de elegirlo, invocando la Convención Americana de los Derechos Humanos. Como ese tratado internacional está por encima de la Constitución, Morales podría presentarse nuevamente…

Es un precedente para seguir con cuidado, pero se entiende la preocupación de Morales de no querer dejar el sillón presidencial. Si no fíjense lo que pasó en Ecuador, Correa puso en la presidencia a un aliado para mantenerle el sillón calentito hasta que vuelva… pero el nuevo rápidamente lo vació de poder, y está por darle la estocada final con un referéndum que le impedirá tener una nueva presidencia.

Medio Oriente

No podemos hablar del 2017 sin mencionar a ISIS. En abril se lanzó la “madre de todas las bombas” sobre suelo afgano; en julio las fuerzas de Irak retomaron Mosul, la segunda ciudad iraquí; unos meses más tarde, Siria anunció la recuperación de Raqqa, que funcionaba como capital de los yihadistas. Luego de algunas batallas más, el Estado Islámico está casi derrotado.

Sin embargo, queda el interrogante sobre qué pasará con sus adeptos, que luego de las derrotas se esparcieron por otros países. Los atentados en Manchester, Manhattan, París, entre otros fueron realizados por extremistas que están dispuestos a dar la vida por su causa. El estado de alerta continuará por muchos años más.

Tampoco podemos hablar de Medio Oriente sin mencionar a los Estados Unidos. La región cuenta con complejos entramados de poder entre Arabia Saudita, Irán e Israel. Trump curiosamente eligió al Reino de Arabia Saudita para realizar su primera visita de Estado. Posiblemente esta decisión haya sido para contrarrestar la política de los últimos años hacia Irán. Pero tampoco todo es para los árabes, ya que Trump confirmó el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

Lo que pasa en Arabia Saudita es sumamente interesante. El Rey Salman destituyó al anterior heredero, su sobrino, y puso en su lugar a su hijo Mohamed. El príncipe, de 32 años, comenzó con una agresiva campaña anti-corrupción que tuvo como resultado el encarcelamiento de otros miembros de la familia real y poderosos empresarios. Como en toda campaña de este tipo, hay quienes sospechan que en realidad está eliminando a futuros contrincantes.

Sea como sea, podemos esperar grandes cambios en el Reino. El príncipe Mohamed había presentado en 2016 un ambicioso programa de reformas, Visión 2030, para diversificar la economía y reducir la dependencia del petróleo. Pero no todo es economía y negocios… en 2017 se permitió a las mujeres tener licencia de conducir.

Pasemos a la otra potencia de la región, Irán. El presidente Assan Rohani fue reelecto en mayo, y tiene el enorme desafío de reactivar la economía de su país. El acuerdo nuclear que firmó durante la presidencia de Obama le permitió aliviar el aislamiento internacional, indispensable para el desarrollo. Pero ahora Trump amenaza con anular el acuerdo, y si bien sería algo difícil de lograr por la complejidad del proceso, sí se podría demorar su plena implementación.

Denuncias por acoso sexual, el precio de los bitcoins, los planes espaciales de China, el avance de la robótica y la inteligencia artificial, guerras civiles en Yemen y en Siria, la destitución de Mugabe en Zimbabue, la discusión sobre el artículo 9 de la Constitución de Japón, la destitución de la presidente de Corea del Sur, la guerra contra las drogas en Filipinas, el conflicto de los rohingya en Myanmar, la entrega de armas de las FARC a la ONU en Colombia…

Sin duda hay mucho más para contar, pero sería interminable y ya tenemos que ponernos a trabajar para el 2018.  ¿Saben por qué? Porque House of Cards seguirá sin su protagonista… una demostración más de que pase lo que pase, ¡el mundo sigue girando!

Esto es todo por el momento, hasta la próxima.

Guillermo Santa Cruz (06/01/2018)