Hong Kong: un país, dos sistemas

El primero de julio de 1997 Hong Kong vuelve a los brazos de su madre patria cuando Gran Bretaña le transfiere la soberanía de la isla a China continental. Los ingleses se habían hecho del control del territorio luego de la Primera Guerra del Opio, tras imponerle a China el Tratado de Nanjing en 1842; años más tarde incorporaría más territorios tras otros enfrentamientos. Eran épocas en las que las potencias del momento estaban en pleno auge expansionista, imponer sus condiciones por la fuerza era algo común. En nuestra región, salvando las distancias, también lo vivimos en carne propia (ej. la batalla de la Vuelta de Obligado).

La decadencia de China en el siglo XIX tuvo muchas causas, pero hizo eclosión luego de la Guerra del Opio; y Hong Kong en manos de una potencia extranjera era el recordatorio permanente de las humillaciones a las que el país había sido sometido (ver aquí la reseña histórica). Por lo tanto, el retorno de la isla estaba cargado de un simbolismo muy especial.

A finales del siglo XX estaban dadas las condiciones para sentarse a negociar con Gran Bretaña. Una parte de los territorios había sido cedida por 99 años, y el contrato caducaría en 1997. La incertidumbre sobre qué pasaría luego de esa fecha era un impedimento para las inversiones de largo plazo en la isla, motivo por el cual comenzaron las negociaciones entre el entonces gobernador de Hong Kong Murray MacLehose y Deng Xiaoping.

Pero era un problema de difícil solución: ¿Cómo podía encajar Hong Kong, uno de los territorios más abiertos del mundo, en la China comunista?

Se le atribuye a Deng Xiaoping la fórmula de “un país, dos sistemas”. El Gobierno chino se comprometió a respetar el sistema económico y legal existente en Hong Kong por un plazo de 50 años; mientras que se hizo cargo de la política exterior y de la defensa nacional.

Hong Kong hoy es una Región Administrativa Especial de la República Popular China (al igual que Macao). La isla es gobernada por la Ley Básica, una mini-constitución que rige la vida de los residentes. La interpretación final de esta Ley la tiene la Asamblea Popular Nacional, de esta manera Beijing se asegura que el territorio se mantenga dentro de ciertos parámetros a pesar de otorgarle autonomía.

Cualquiera que visite Hong Kong y China continental notará que la diferencia entre los “dos sistemas” salta a la vista ni bien uno pone un pie en la isla. Por ejemplo, la moneda que se utiliza en Hong Kong es libremente convertible, mientras que en China continental el extranjero está limitado para comprar divisas; o como argentinos no necesitamos visa para ingresar a Hong Kong, mientras que para ir a China continental sí.

Desde el punto de vista de la riqueza material, hoy en día ciudades como Shanghai o Beijing no tienen nada que envidiarle a Hong Kong, algo que era impensable en la década del 80 cuando se negoció la transferencia de la soberanía. Si China continúa con su agenda de desregulación y apertura, hacia el año 2047, que es cuando vence el plazo de 50 años y se tienen que integrar totalmente los dos territorios, la diferencia entre los dos sistemas puede que se haya reducido de tal manera que los residentes de la isla no noten el cambio. ¿Creen que es posible?

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Histórico encuentro entre la “Dama de Hierro” y Deng Xiaoping

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Luego de tantos años bajo gobierno inglés, Hong Kong tiene un distintivo toque anglosajón.

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En Hong Kong lograron erradicar los escupitajos tan comunes en Asia con multas de hasta HK$ 5.000

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Día de playa en Stanley. A mis espaldas, Murray House, una de las construcciones más antiguas de la isla. Originariamente estaba en el centro, pero lo trasladaron piedra por piedra a Stanley. En su lugar construyeron el rascacielos del Bank of China, hoy un símbolo del skyline de Hong Kong.

 

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Imponente vista aérea de Hong Kong, en idioma chino “Puerto Perfumado” (香港)