Inicio de las relaciones entre la Argentina y la República Popular China

El 19 de febrero de 1972 se establecieron las relaciones diplomáticas entre nuestro país y la República Popular China. Esto no quiere decir que antes no tuviéramos relaciones con China, sino que cambiamos de interlocutor: dejamos de reconocer al gobierno que estaba asentado en Taiwán y pasamos a reconocer al que estaba en Beijing.

Recordemos qué fue lo que pasó…

En 1945 la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin. China cobraba relevancia global ya que al estar del lado de los vencedores iba a tener un rol protagónico en las Naciones Unidas. Luego de unos primeros contactos exploratorios, los ministros de relaciones exteriores de cada país (Cesar Ameghino y T. V. Soong) acordaron iniciar relaciones diplomáticas el 1 de junio de 1945.

Nuestro primer embajador en China fue José Arce, un prestigioso médico que había sido rector de la Universidad de Buenos Aires. Zarpó en un navío desde la capital el 29 de agosto y luego de hacer escala en varios países, y un último tramo en avión, arribó a Chongqing el 26 de noviembre. Presentó cartas credenciales al Presidente Chiang Kai-Shek el 4 de diciembre. Su gestión en China fue corta; a los pocos meses fue nombrado como Embajador argentino ante las Naciones Unidas.

Las relaciones bilaterales durante los primeros meses de la presidencia de Perón parecía que cobraban dinamismo. El 10 de febrero de 1947 se firma el primer tratado entre ambos países, el Tratado de Amistad. Sin embargo, la convulsionada situación interna en China impidió que ese documento sea ratificado en ese momento o se avanzara con algún otro.

Tras la victoria de los comunistas, Chiang Kai-Shek y su gobierno se recluyeron en Taiwán. Desde allí continuaron representando a la República de China. Pero en Beijing ahora había un gobierno que acababa de establecer la República Popular China… ¿Quién era nuestro interlocutor? ¿Con quién debíamos relacionarnos?

Al principio la comunidad internacional continuó sus relaciones con el gobierno asentado en Taiwán. Pero en 1971 el Gobierno de Beijing ganó la pulseada para quedarse con la representación en las Naciones Unidas, y a partir de ese momento la mayor parte de los países del mundo volcaron su apoyo a China continental… nuestro país incluido.

A pesar del contexto internacional que nos empujaba hacia esa dirección, había en nuestro país facciones militares que rechazaban la idea de una relación con el gobierno comunista. Por ese motivo, y para evitar el lobby taiwanés, los contactos se mantuvieron en la mayor reserva posible (el nombre secreto de la misión era “Caso Acuario”). Luego de negociaciones en Bucarest, el gobierno militar presidido por el General Lanusse inició relaciones diplomáticas con el gobierno de Mao Zedong el 19 de febrero de 1972.

En 45 años ese país sumido en la pobreza se convirtió en nuestro segundo socio comercial y principal fuente de financiamiento, un socio estratégico integral. Pero eso te lo cuento la próxima…