Mayo 2017

El pasado mes de mayo China organizó en Beijing una reunión de implicancias globales: el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional. Tal vez en el futuro se identifique este evento como el lanzamiento formal de la candidatura china al liderazgo global.

¿Cómo fue recibo por el mundo? En términos generales se pudo identificar un patrón; las potencias tradicionales enviaron funcionarios de segunda línea, y los países menos desarrollados enviaron jefes de Estado… con algunas excepciones por supuesto.

El proyecto “una franja, una ruta”, OBOR como se conoce por sus siglas en inglés, es una ambiciosa iniciativa liderada por China que busca unir físicamente Asia, Europa y África a través de decenas de proyectos de infraestructura: puertos, caminos, aeropuertos, gasoductos, etc. Muchos de estos proyectos ya estaban siendo llevados a cabo, pero a partir de la oficialización de OBOR en el 2013 se pusieron dentro de una misma plataforma, dotándolos de una visión de conjunto.

La iniciativa tiene impacto hacia adentro de China y hacia afuera. Buscan equilibrar su economía luego de años de rápido crecimiento; aumentar sus exportaciones hacia nuevos mercados en su región; asegurar provisiones estratégicas como petróleo y alimentos; contrarrestar la mayor presencia de EE.UU. y Japón en lo que consideran su área de influencia, entre otras cosas…

La expansión china en el mundo no es nueva, ya lleva por lo menos dos décadas. Sabemos que China se convirtió en el mayor socio comercial de la mayoría de los países, que sus empresas participan de grandes obras de infraestructura en todo el mundo, y ya no nos sorprende cuando compran alguna empresa tradicional de occidente. Pero por la velocidad y la magnitud del proceso, sumado al desconocimiento general que existe sobre este país, la presencia china genera rechazo.

Frente a esta situación la dirigencia china desarrolló un discurso articulado, enfatizando que el ascenso chino no sólo es pacífico sino que también beneficiará a todo el mundo. Este es el espíritu de “una franja, una ruta” y XI Jinping lo dejó claro en su discurso inaugural en el Foro. De acuerdo a XI, los viajantes chinos de la antigüedad se recuerdan, no como conquistadores con espadas y pólvora, sino como pacíficos comerciantes… Mientras tanto circula por el mundo el desopilante video de Trump a los empujones para estar en primera fila en la reunión de la OTAN.

Pero el mundo es un gran tablero de ajedrez en donde todos los participantes mueven sus piezas…

India, un actor fundamental de la región, no envió a nadie al evento para demostrar su rechazo a la cooperación entre China y Pakistán. Al mismo tiempo, presentó junto con Japón un proyecto para desarrollar los vínculos entre Asia y África, en un intento de ambos países de no quedar relegados ante la mayor presencia china en el inmensamente rico continente africano.

Por otra parte, “una franja, una ruta” cruzará la tradicional zona de influencia de Rusia. Por más que Putin se muestre colaborativo, es poco probable que Rusia esté dispuesto a ceder protagonismo en su patio trasero.

Y finalmente están las potencias occidentales, que si bien muestran apoyo, advierten que quieren garantías que el proyecto realmente estará basado en el libre comercio y en la competencia justa, como lo dejó en claro la Ministra de Economía de Alemania, Brigitte Zypries. Si se muestran precavidos por algo será. Habrá muchas oportunidades para mostrar con hechos concretos si la iniciativa realmente tiene la intención de ser lo que se pregona que será… el tiempo dirá.

¿Cómo se vincula esto con nuestra región? Mi razonamiento es el siguiente: el motor de crecimiento del mundo en las próximas décadas continuará siendo China, y todo indica que en los próximos años pondrá su atención en Asia, Europa y África, lo cual nos deja en clara desventaja. Por lo tanto debemos buscar maneras de comprometer a China con el desarrollo de nuestra región. Articularse con “una franja, una ruta” está en nuestro mejor interés…

Pero en este punto debo hacer una aclaración importante para los apasionados extremistas que existen en todas partes: un mayor acercamiento a China no significa alejarse de otros países. Todo lo contrario; cuanto más nos queramos acercar a China, más alianzas deberíamos hacer para contrarrestar las enormes diferencias que existen en la capacidad de negociación…

Y ya que estamos, otra aclaración para los pesimistas seriales que solo ven en China un Estado omnipresente que digita la voluntad de sus empresas a su antojo: de acuerdo a un informe de Rhodium Group, en 2016 las empresas chinas invirtieron US$ 46 mil millones en los EEUU, ¡10 veces más que hace 5 años! El 90% de las inversiones se hicieron en servicios (proyectos inmobiliarios, tecnología de la información, hoteles, entretenimiento, servicios financieros) y plantas industriales… El 80% de la inversión la realizaron empresas privadas.

El mundo está cambiando rápidamente y no le está pidiendo permiso a nadie, menos que menos a los países que no juegan en primera liga.

Dicho de otra manera, en el futuro vamos a necesitar grandes cuotas de realismo y pragmatismo… o nos adaptamos ¡o nos adaptan!

Eso es todo por el momento, ¡hasta la próxima!

Guillermo Santa Cruz (31/05/2017)