Septiembre 2017

Hace unos años, en un certamen de belleza le preguntaron a una bonita participante quién fue Confucio, su respuesta: “un chino-japonés antiguo que inventó la confusión.”

Siguiendo con esa línea de razonamiento podríamos decir que Platón inventó los platos… Pero no seamos demasiado duros, hasta que no me contaron quién era Confucio yo tampoco lo sabía. Recientemente tuvieron lugar los festejos por su natalicio, por lo tanto es una buena oportunidad para hablar de este pensador que marcó a la sociedad china y a gran parte de la región asiática por miles de años.

Confucio (551-479 AC) fue ante todo un educador. Se lo considera el primer sabio que dedicó su vida a cambiar la sociedad a través de la educación. Para Confucio el hombre es perfectible a través de la cultivación personal y siguiendo el ejemplo de hombres sabios. La cultivación personal incluía la práctica de las seis artes nobles: ritos, música, escritura, matemática, conducción de carros y tiro con arco… Más allá de la simbología de cada una de estas disciplinas, lo importante es la idea de que todos, más allá de su origen, pueden perfeccionarse y llegar a ser hombres de bien.

Otro de sus legados es la importancia de las jerarquías en una sociedad. De acuerdo a su pensamiento, los padres tienen una posición superior a la de los hijos, los hombres a las mujeres (eran otras épocas…), los dirigentes a los súbditos. Para que el orden social pueda mantenerse cada individuo tiene que cumplir su rol en la sociedad.

En la actualidad podemos ver las huellas de este pensamiento. El respeto a los padres y ancianos son responsabilidades ineludibles; también lo es el respeto a los maestros. Dijo Confucio: “一日为师,终身为父”, si alguien te enseñó aunque sea por un día, hay que respetarlo como a tu padre toda la vida.

Pero así como el que está abajo debe respetar al que está arriba, éste tiene que ser benevolente. Esto era fundamental para los gobernantes, porque si se comportaban con honestidad y decoro, tendrían poder para influir en sus súbditos. Dicho de otra manera, cuando la conducta es correcta se puede gobernar sin dictar órdenes; pero si la conducta no es correcta, se dictan órdenes que no son obedecidas.

Confucio

Con el correr de los años la figura de Confucio fue adquiriendo mayor importancia. Se lo llegó a venerar como el gran sabio de la cultura china, y en los exámenes de ingreso al Estado, a los aspirantes se los evaluaba por el nivel de conocimiento de sus enseñanzas.

Con el establecimiento de la República Popular en 1949, y más violentamente con la revolución cultural de la década del 60, se intentó sacar a Confucio del podio, ya que se quería eliminar todo lo “viejo” que impedía el desarrollo del país. Esto duró poco, porque con las políticas de reforma y apertura la figura de Confucio retomó una posición de privilegio. Hoy los institutos que difunden la cultura china en el exterior llevan justamente el nombre de “Instituto Confucio”.

Confucio - Celebración natalicio

Todos los años, el 28 de septiembre se recuerda el día de su nacimiento. Se hacen celebraciones en distintas partes de China y de Asia, con espectáculos muy atractivos. También es una oportunidad en la que se reúnen miles de descendientes del sabio chino. Leyeron bien, aunque parezca mentira, existe un árbol genealógico que identifica a los descendientes de Confucio, en la actualidad tiene más de dos millones de personas.

Ahora ya saben, si alguna vez les preguntan quién fue Confucio, pueden decir que fue un educador, un filósofo, un hombre de Estado… fue muchas cosas, pero no fue el que inventó la confusión.

Esto es todo por el momento, ¡hasta la próxima!

Guillermo Santa Cruz (01/10/2017)